Encuentro

 

Como les contara, Pequeña y yo nos echamos a dormir una siesta.  Los rayos de sol nos invitaban a hacerlo placenteramente, pero eso no era lo importante, ya que aún durante nuestro viaje  habíamos podido gozar de ellos. Lo realmente importante era que las jóvenes se quedaron a nuestro lado y, mientras nos contemplaban, acariciaban suavemente nuestros cuerpos.

La gatita no había podido jamás deleitarse de esa manera, porque nunca había tenido una familia, y yo ya ni recordaba cuando había sido la última vez que había sido mimado.

Alrededor del mediodía, una de las jóvenes le comentó a su madre:

~        ¡Ma! Vamos a llevar a King y su amiguita a dar una vuelta por el barrio. Queremos decirle a nuestro amigos que ha vuelto.

~        Está bien, pero no se demoren mucho para que no se pase la comida.

Una de las hermanas tomó a Pequeña entre sus brazos y los cuatro salimos de la casa.

Era la hora en la que comenzaban a regresar de la escuela los chicos de la cuadra. A cada uno de los que pasaban, las jóvenes les decían:

~        ¡Es King! ¿Te acuerdas de él? ¿Recuerdas como odiaba los gatos? Bueno, ahora se apareció con esta gatita. Parece que la tiene bajo su tutela.

~        ¡No lo puede creer! – era la respuesta más común de los otros chicos.

Al rato empezaron a venir hacia nosotros algunas madres, que no podían creer lo que les habían contado y querían verme para convencerse.

Algunas horas más tarde, cuando ya estábamos dentro de la casa, sonó el timbre. Junto con una de las jóvenes me acerqué a la puerta de entrada.

Cuando ésta la abrió, vi la mejor escena de toda mi vida. Allí estaba mi familia, aquella a la que estuve buscando durante tanto tiempo.

Comencé a saltar y retorcerme, demostrándoles esa alegría que no podía ocultar. Después me fui acercando a cada uno de ellos. Cuando estiraban sus brazos para acariciarme, yo me paraba sobre las patas traseras y ponía las delanteras sobre sus hombros. Quería llegar a sus caras para acariciársela y secar las lágrimas que corrían por sus rostros con mi lengua.

Terminaba con uno y empezaba nuevamente con otro. No podía parar y ellos tampoco.

Es imposible describir la alegría que teníamos.

Mientras sucedía todo esto me decían:

~        ¡King! ¡King! ¡Te estuvimos buscando durante todo este tiempo! ¿Dónde anduviste? Ya solucionamos los problemas que teníamos y te queríamos llevar a nuestra nueva casa, pero no te encontramos. Nos dijeron que te habías escapado. ¿Cómo pudiste hacernos eso? Te buscamos por todos lados, pero no dimos contigo.

Me era imposible contarles la verdad, pero aunque lo hubiese sido, creo que ese momento no debía  ser  arruinado narrándoles lo realmente sucedido.

Sólo estaba en condiciones de contestarles con nuevos gestos de amor y eso fue lo que hice.

Cuando todo estaba más tranquilo, la dueña de casa les contó que me habían encontrado junto a una gatita y que, por eso, les costó creer que realmente se tratara de King.

Pequeña fue a parar a los brazos de cada uno de los integrantes de mi familia. Me pareció tonto decirle que mi familia ya la había adoptado.

Después de un rato, salimos todos de la casa. Varios vecinos se acercaron para saludar a mi familia, a la que hacía un tiempo que no veían.

Todos comentaron maravillados el hecho de que yo hubiese vuelto. A mí me parecía que eso era lo que tenía que pasar, que no tenía nada de excepcional que yo les buscara.

Cuando me invitaron a subir al auto, descubrí cual era el motivo por el que nunca los había visto pasar por la ruta. El vehículo ya no era el mismo. El que yo conocía lo habían cambiado por otro más grande.

Subí al auto tal cual me lo indicaban no sin antes mirar si junto con nosotros vendría Pequeña. Cuando vi que ella estaba en brazos de uno de los chicos y que también vendría, sentí que ese había sido uno de los mejores días de mi vida.

No crean que me olvidé del momento en el que conocí a Linda y de cuando nacieron nuestros cachorros. Esos también habían sido días muy especiales, pero ya no podía recuperarlos.

Hoy los voy a dejar por un tiempo. Estoy seguro que, para todos aquellos que me tomaron cariño como yo les tomé a ustedes, éste también va a ser un lindo día.

 

encuentro

¡Cuanto tiempo sin verla!